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Torre Martello

Blog del Instituto Cervantes de Dublín

Nuevo horario de biblioteca / New library opening hours

El 22 de November de 2012 en Library por | Sin comentarios

Debido a circunstancias imprevistas, nos hemos visto obligados a cambiar el horario de biblioteca.

Con este nuevo horario, intentamos adaptarnos de la mejor forma posible a vuestra demanda, teniendo en cuenta los recursos de los que disponemos.

En todo caso, la biblioteca seguirá teniendo un amplio horario de apertura, de lunes a sábado. También tenéis a vuestra disposición, las 24 horas, los siete días de la semana, nuestros servicios en línea: diccionarios y bases de datos, audiolibros, y libros electrónicos.

El horario queda como sigue:

Lunes a jueves:      11.30h a 18.30h
Viernes y sábado:  9.30h a 14.00h

¡Nos vemos en la biblioteca!


Due to unforeseen circumstances, our library opening hours are changing from today until further notice:

Monday to Thursday: 11:30am-6.30pm
Friday and Saturday:    9.30am-2pm

We are sorry for any inconvenience caused. Please remember that all our members have access, 24 hours a day, 7 days a week to our online services, such as: online dictionaries and data bases, audiobooks and electronic books.

See you in the library!

La biblioteca propone: Cine y literatura de terror / The library suggests: Horror film and literature

Ya pasaron los sustos de Halloween, pero antes de que llegue la Navidad, el mes de noviembre es ideal para acercarse al género de terror en el cine y en la literatura, un género que gana más adeptos cada día. Ese es precisamente nuestro tema destacado del mes.

Considerado con frecuencia un género menor tanto en la literatura como en el cine, el género de terror, que también cuenta con obras maestras, nos ha hecho disfrutar a todos del placer del miedo. Acércate a nuestra biblioteca y descubre por qué.


For this month, the library suggests a selection of horror books and films. Horror genre is often considered a minor subject in literature and cinema. As we have just survived Halloween and once again we were scared to death, we would like to vindicate the quality of many of the books and movies specially created to be enjoyed while we are frightened.

In fact, and opposite to what happens in other sub-genres as Science Fiction or Fantastic Literarure, where we can find writers focussed on writing exclusively this kind of books, the horror genre has always attracted a wide variety of writers who have made punctual contributions to the genre, especially with short-stories.

(Continue reading)

Novedades en la biblioteca: noviembre 2012 / New to the library: November 2012

Las novedades de la biblioteca pueden ser consultadas en nuestro catálogo en línea, como es habitual.

Para ello, seleccione ÚLTIMAS ADQUISICIONES y elija el período de tiempo que le interesa: ”el último mes” o “los últimos tres meses”.

Ésta es nuestra selección para los meses de noviembre de 2012.


The lastest additions to the library catalogue can be consulted on line as usual.

Click ÚLTIMAS ADQUISICIONES and choose the time period: “el último mes” or “los tres últimos
meses”.

This is our selection for November 2012.

Audiolibro de la semana | Audiobook of the Week: Y no vuelvas más por aquí

Nuestra recomendación de la semana es el audiolibro Y no vuelvas más por aquí de Pedro Menchén. Si deseas descargarte esta historia, tan solo necesitas tener a mano tu tarjeta de la biblioteca y hacer click aquí.

Se trata de un entretenido y original thriller con dos personajes atípicos: un joven gay y un sicario colombiano, reunidos por azar y obligados a enfrentarse a sus propios demonios internos. El joven no puede evitar sentir atracción por el sicario a pesar de los miedos que le provoca. El joven se lanzará de lleno a una aventura de la que no conoce el final sólo por el placer de estar cerca de su amante. El cuerpo se lo pide. No te la pierdas. Esta novela negra te captura en su red desde la primera página.


Our recommendation for this week is the audiobook Y no vuelvas más por aquí by Pedro Menchén. If you wish to download this story, you only need to get your library card and make click here.

This is an entertaining and original thriller about two atypical characters: a young homosexual and a Colombian hit man who meet by chance and are obliged to face their own internal demons. The young man can´t avoid feeling attracted to the hit man despite also  feeling  scared of him. The young one will embark on an uncertain adventure only for the pleasure of being close to his lover. That´s what his body wants. Do no miss it. This black novel will engage you from the very first page.

Entrevista con Juan Gabriel Vásquez

Juan Gabriel Vásquez: Escribe solo si sientes que no serás feliz de otra manera

Juan Gabriel Vasquez

 

Entrevista con Juan Gabriel Vásquez realizada el 14 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de la presentación de la traducción al inglés de su libro El ruido de las cosas al caer.

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) es autor de la colección de relatos Los amantes de Todos los Santos y de las novelas Los informantes e Historia secreta de Costaguana. También ha publicado una recopilación de ensayos literarios, El arte de la distorsión (que incluye el ensayo ganador del Premio Simón Bolívar en 2007), y una breve biografía de Joseph Conrad, El hombre de ninguna parte. Ha traducido obras de John Hersey, John Dos Passos, Victor Hugo y E. M. Forster, entre otros, y es columnista del periódico colombiano El Espectador. Sus libros se han publicado en catorce lenguas y una treintena de países. Su tercera novela, El ruido de las cosas al caer, ganó el Premio Alfaguara en 2011.

Sergio Angulo: —Juan Gabriel, El ruido de las cosas al caer es tu última novela ¿nos puedes contar algo sobre ella?

Juan Gabriel Vásquez: —La novela trata sobre un profesor joven de derecho llamado Antonio Yammara que un día conoce a un personaje misterioso, un tipo llamado Ricardo Laverde, que evidentemente tiene algo que ocultar, que evidentemente no es quien dice ser. Y lo que comienza siendo una curiosidad frívola se convierte en algo más serio cuando asesinan a Ricardo Laverde a tiros en la calle, mediante un asesino a sueldo. El narrador del libro es alcanzado por una bala, un balazo directo que, evidentemente, cambia su vida, y se obsesiona con la idea de que averiguar quién era este tipo y por qué fue asesinado le permitirá obtener alguna verdad sobre lo que le ha pasado a él, sobre la manera en la que su vida ha cambiado. Así que se embarca en una investigación personal sobre la vida de un hombre muerto y sobre el pasado de Colombia, y eso lo devuelve a los años en los que el mercado de la droga comenzó en Colombia, a principios de los setenta.

Averiguamos que este hombre era piloto, y que no fue solo testigo, sino que también tomó parte en los primeros momentos del mercado de la droga. Y así, la novela se convierte en una especie de exploración de lo que ha significado para mi generación crecer al mismo tiempo que el mercado de la droga y, particularmente, lo que significó para nosotros sufrir los peores años de la violencia relacionada con la guerra de la droga de los ochenta, cuando Pablo Escobar, básicamente, declaró la guerra al gobierno colombiano. Eso es lo que he intentado explorar.

Sergio Angulo: —La historia no está basada en hechos reales, pero de alguna manera refleja la realidad de una era en Colombia.

Juan Gabriel Vásquez: —Es un trabajo de la imaginación, y he intentado explorar cosas que realmente pasaron. Una de mis obsesiones, evidentemente, ha sido, no solamente en esta novela, sino en otras novelas también, cómo los hechos públicos moldean nuestras vidas privadas. Esta es una de las cosas que me interesan como novelista. Cómo esas cosas que pasaron en lo que llamamos «historia» o «política» penetran en nuestras vidas y afectan el modo en que nos comportamos como amigos o parejas, padres o hijos. Eso es lo que mi novela intenta hacer.

Una de las razones para escribir una novela es la reflexión sobre aquellos años, sobre aquel período de nuestras vidas. Teníamos mucha información pública, un montón de estadísticas, un montón de imágenes en los medios de comunicación. Podemos incluso encontrar el vídeo de un candidato a presidente de Colombia siendo asesinado. Pero en algún momento, me sentí angustiado ante la idea de que no había ningún lugar donde pudiéramos ir para averiguar sobre los efectos íntimos y privados que todo eso tuvo. Así que en cierto sentido, el novelista que quería ser es una especie de historiador de emociones. Intenta averiguar cuál es el lado moral y emocional de esos hechos que son públicos.

Sergio Angulo: —Estuviste viviendo en Francia durante un tiempo y, por lo que sé, ahora estás establecido en España, en Barcelona. ¿Ha tenido la distancia algún efecto en tu manera de ver Colombia?

Juan Gabriel Vásquez: —Es muy difícil probar eso, pero siempre he dicho que si pude escribir sobre Colombia es porque dejé Colombia. Mi primer libro es un libro de historias sobre Bélgica y Francia, y la gente me preguntaba por qué no escribía sobre Colombia y la gente de allí. Y la razón, para ponerlo en pocas palabras, es que como sentía que no lo entendía, que no entendía realmente a mi país, no tenía derecho a escribir sobre él. Y creo que por la distancia, por el tiempo que pasé fuera, y porque había un océano entre mi país y yo, terminé dándome cuenta de que quizás el hecho de que no entendiera mi país era el mejor motivo para escribir sobre él, que podría usar la novela como una manera de comprender mejor la historia de mi país y cómo me ha modelado como individuo.

Sergio Angulo: —Barcelona es históricamente una ciudad donde muchos de los autores latinoamericanos más importantes han vivido. Y ahora que estamos celebrando el cincuenta aniversario del boom latinoamericano, ¿qué queda de ese boom literario?, ¿se está expandiendo todavía, o hay un punto de inflexión con las nuevas generaciones, ya que estáis llevando caminos distintos?

Juan Gabriel Vásquez: —Siempre he considerado a los escritores del boom Latinoamericano como los fundadores de mi tradición. La tradición en la que yo intentaba escribir empezó con ellos. Antes que ellos, la novela latinoamericana había producido un par de trabajos aislados. Trabajos muy interesantes, pero aislados. No había una tradición de novelas latinoamericanas en las que basarse. Eso comenzó con ellos, con Vargas Llosa, García Márquez, Carlos Fuentes, Julio Cortázar. Ellos siguen estando muy presentes para mí, en el sentido de que todavía viven. Vargas Llosa y García Márquez todavía viven. Vargas Llosa todavía escribe. Pero al mismo tiempo son clásicos. Son clásicos en vida. Y para mí, como he dicho antes, compartir el mismo mundo con ellos es casi como si un escritor irlandés del siglo XXI pudiera coger el teléfono y llamar a James Joyce, porque estos tipos son los fundadores de mi tradición. Así que es una situación muy rara y muy rentable. No me siento en modo alguno amenazado por su presencia, como les pasa a otros escritores. Creo que hay un gran legado que ha abierto muchas puertas a los que hemos venido después de ellos.

Sergio Angulo: Viviendo en Europa. ¿Crees que nuestra percepción de Latinoamérica es adecuada desde aquí?

Juan Gabriel Vásquez: —Siempre hay cierto grado de inexactitud, pero funciona en los dos sentidos. Los medios de comunicación tienen una habilidad extraordinaria para distorsionar la imagen de un país, a veces simplemente porque tienen recursos limitados, tiempo limitado… Pero una de las cosas buenas de las novelas es que, de algún modo, luchan contra el cliché, el estereotipo, de modo que los lectores podemos obtener una mejor comprensión de la complejidad de los Estados Unidos cuando leemos a Philip Roth. Quizás un lector irlandés, o británico, pueda comprender mejor la complejidad, las contradicciones de Colombia, leyendo una novela como esta.

Sergio Angulo: —Eres muy joven, pero ya estás en la cima de la montaña del mundo literario. ¿Qué vista tienes cuando miras hacia abajo?

Juan Gabriel Vásquez: —Prefiero mirar hacia arriba, hacia el siguiente libro y ver lo difícil que será escribirlo. Porque creo que una de las cosas crueles de este negocio es que cada libro es más difícil que el anterior. En el sentido de que sabes más cosas, eres más consciente de los obstáculos, los problemas y las dificultades de escribir. Uno no quiere repetirse. Soy de esos escritores que quieren cambiar con cada libro. Uno se mete cada vez más en esa idea arrogante de que podrá escribir un libro como esos libros que le gustan, y por eso sigue escribiendo. Uno sabe que es imposible escribir un libro como esos que lo convirtieron en escritor, pero en el intento, quizás dé al lector un par de buenas páginas, y quizás eso sea suficiente.

Sergio Angulo: —Y para terminar ¿algún consejo para uno de esos jóvenes escritores que está a los pies de la colina, preparando su libro y su mochila para comenzar a subir la montaña?

Juan Gabriel Vásquez: —Bueno, siempre doy el mismo consejo que es muy simple pero muy honesto y creo que muy útil: Escribe solo si sientes que es absolutamente necesario, si crees que no serás feliz de otra forma. La vida de un escritor es muy difícil. Tendrás que sacrificar amigos, a la familia. Y los reconocimientos no importan, o no existen, ni el dinero. Escribe solo si eres consciente de que tu único premio será la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Enlaces Recomendados

< Lista de entrevistas

Interview with Juan Gabriel Vásquez

Juan Gabriel Vásquez: Write Only if You Think That you will Be Unhappy Otherwise

Juan Gabriel Vasquez

Interview with Juan Gabriel Vásquez on the 14th November 2012, at the Dámaso Alonso Library of the Instituto Cervantes in Dublin, in association with his participation in the launch of his lastest novel, The Sound of Things Falling.

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) is the author of a collection of stories, Los amantes de Todos los Santos, and the novels Los informantes (The Informers, Riverhead Books, 2009) and Historia secreta de Costaguana (The Secret History of Costaguana, Riverhead Books, 2011). He has also published a collection of literary essays, El arte de la distorsión (which include an essay that won the Simón Bolívar Award in 2007), and a brief biography of Joseph Conrad, El hombre de ninguna parte. He has translated works by John Hersey, John Dos Passos, Victor Hugo and E. M. Forster, amongst others, and is a columnist for the Colombian newspaper El Espectador. His books have been published in fourteen languages and thirty countries. His third novel, El ruido de las cosas al caer, (The Sound of Things Falling, Bloomsbury, 2012) won the Alfaguara Award in 2011.

Sergio Angulo: —Juan Gabriel, The Sound of Things Falling is your latest novel, tell us about it.

Juan Gabriel Vásquez: —The novel is the story of this young law professor called Antonio Yammara, who one day meets this mysterious character, a guy called Ricardo Laverde, who evidently has something to hide and is not who he says he is. What begins as this frivolous curiosity, turns into something more serious when this Ricardo Laverde gets killed by a sniper in the street, by a hit-man. The narrator gets hit by a bullet, a straight shot that obviously changes his life. He becomes obsessed with finding out who this guy really was and why he was killed, in order to reach some conclusions about what has happened to him and why his life has changed. So he embarks on this personal investigation, a personal enquiry into the life of a dead man and his past of Colombia. This sends him back to the years in which the drug trade effectively began in Colombia, the early seventies.

We learn that this guy was a pilot and he was not only a witness, but also a participant in the first phase of the drug trade. The novel becomes a sort of exploration of what it means to my generation to grow up surrounded by the drug trade, and particularly, what it means for us to have suffered through the worst years of drug-related violence – of the drug wars in the eighties, when Pablo Escobar basically declared war against the Colombian Government. This is what I have tried to explore.

Sergio Angulo: —The story is not a real case, but it somehow, portrays the reality of this era in Colombia.

Juan Gabriel Vásquez: —It’s a work of fiction, but I tried to explore things that really happened. One of my obsessions has been, not only in this novel, but in my other novels too, how public events shape our private lives. This is one of the things that interests me as a novelist – how things that happened in what we call “history” or “politics” penetrate our lives and affect the way we behave as friends, or as couples, or as parents and children.

One of the reasons behind the writing of this novel was to realise that, in those years, during that period of violence, we had a lot of public information, we had a lot of statistics, a lot of images in the media, (we can even find the video of a presidential candidate in Colombia getting killed) but, at some point, I became anxious at the idea that there wasn’t a place we could go to find out about the effects all of this had had on private or personal lives. In a way, the novelist I wanted to be, is a sort of historian of emotions. I tried to explore the emotional and moral side of those very public events.

Sergio Angulo: —You were living in France for a while and, as far as I know, you are now based in Spain, in Barcelona. Has this distance had any effect on the way you see Colombia now?

Juan Gabriel Vásquez: —It’s very difficult to prove, but I’ve always said that, the only reason I´m able to write about Colombia, is because I have left. My first book was a book of stories about Belgium and France, and people used to ask me, “Why don’t you write about Colombia?” And the reason, to sum it up in a nutshell, is that I felt that, since I didn’t really understand my country, I wasn’t allowed to write about it. But because of the distance, because of the time I spent abroad, and because there was an ocean between my country and me, I ended up realising that, perhaps the fact that I didn’t understand my country was the best reason to write about it. I could use novels as a way of understanding the history of my country and how that has shaped me as an individual.

Sergio Angulo: — Historically, Barcelona is a place where many of the most important Latin American authors have lived. Now we are celebrating the 50th anniversary of the Latin American literary boom. Is this literary boom still happening, or has there been a turning point with new generations taking different paths?

Juan Gabriel Vásquez: —I always considered the writers of the Latin American boom as the real founders of my tradition. The tradition in which I tried to write began with them. Before them, the Latin American novel had maybe produced a couple of isolated things, very interesting things, but isolated. There wasn’t a tradition of Latin American novels to speak of. It all began with Vargas Llosa, García Márquez, Carlos Fuentes and Julio Cortázar. So, in a way, they’re quite present for me, in the sense that they are all still living. Vargas Llosa and García Márquez are still living. Vargas Llosa is still writing. But, at the same time, they are classics. They are living classics, and for me, having them sharing the same world, is almost as if a 21st Century Irish writer could pick up the phone and call James Joyce. It’s a very strange situation, and a very profitable one. I don’t feel in any way threatened by their presence, as many writers do. I feel there is a very big legacy that has opened doors for the people who have come after them.

Sergio Angulo: —Living in Europe, is our perception of Latin America accurate?

Juan Gabriel Vásquez: —There is always a certain degree of inacuracy. But it works both ways. The media have an extraordinary ability to distort the image of a country, sometimes through no fault of their own, because time in the media is limited, resources in the media are limited… But one of the nice things that novels do is, in a way, fight against cliché, against stereotypes, so perhaps we, as readers, get a much better understanding about the complexity of the United States, when we read Philip Roth. Maybe an Irish reader, or a British reader, will get a better understanding about Colombia and the complexity of life there, the contradictions, the unpredictability of life in Colombia, when they read a novel such as this one. In any case, that’s what I would like to see happening.

Sergio Angulo: —You are very young, but you are already at the peak of the literary world. How is the view when looking down?

Juan Gabriel Vásquez: —In reality, I’m looking towards the next book, and wondering how difficult it will be to write it, because one of the cruel things of this trade is that every book is more difficult than the last one, in the sense that you know more things, you’re more conscious of the pitfalls and the problems, and the difficulties of writing. You don’t want to repeat yourself. I’m one of those writers who wants to change with every book. You always get deeper and deeper into this arrogant mindset that you can write a book like the books you love. And I think that’s what you constantly strive to do. You never get to do it, of course, because it’s impossible to write a book like those books that made me want to become a writer. But I think in the attempt to accomplish this, you might give the reader a couple of nice pages, and that’s probably enough.

Sergio Angulo: —Finally, any advice for a young writer who is at the bottom of the hill, getting his book and his backpack ready to start climbing the mountain?

Juan Gabriel Vásquez: —Well, I always give the same piece of advice, which is very simple but very honest, and I think it’s very useful,  – Write only if you feel it’s absolutely necessary. The writing life is a very difficult life to live. You have to sacrifice friends, you have to sacrifice time with your family, so write only if you think that you will be unhappy if you don’t do it. Forget about the money, the reviews… they don’t matter. Write only if you know that your only reward will be the satisfaction of a job well done.

Recommended links

< List of interviews

 

Audiolibro de la semana | Audiobook of the Week: El balneario

Esta semana te proponemos conocer esta colección de relatos de la gran escritora Carmen Martín Gaite a través del audiolibro El balneario. 

El balneario es el título de la novela corta que da título a esta colección. Escrita en 1953,  la autora consiguió el Premio Café Gijón en 1954. Ya sabes que para descargar el audiolibro solo necesitas tu tarjeta de la biblioteca y hacer click aquí.

Se compone de diez magistrales relatos en los que se predomina una atmósfera onírica y opresiva en la que se mezclan sueños y realidad. El argumento de su historia principal es bastante sencillo. Matilde Gil de Olarreta llega junto a Carlos, probablemente su amante, a un balneario, donde son recibidos por los demás veraneantes de un modo hostil y misterioso.


This week we suggest that you enjoy El balnerario using our audiobook download service. It is a collection of short stories written by the great writer Carmen Martín Gaite.

El balneario is the title  of the short novel that provides the title of this book. It was written in 1953 and won the Café Gijón Award in 1954. As you already know, you only need your library card and make click here to download the book.

The book  consists of ten brilliant short stories. There is a common oniric atmosphere in most of them, mixing dreams and reality. The plot of the main story is fairly simple. Matilde Gil de Olarreta arrives with Carlos (probably her lover) to a resort where they receive a hostile and mysterious welcome from the other guests.

Entrevista con Javier Mariscal

 Javier Mariscal: “El cerebro no es nada frío, es completamente sentimental”

Mariscal

Entrevista con Javier Mariscal realizada el 4 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Palabras e imágenes: cine y literatura” junto a Mark O’Halloran y David Trueba dentro del Festival Isla de Literatura 2012.

Javier Mariscal (Valencia, 1950) es ante todo un creador de imágenes que desarrolla su trabajo en todo tipo de soportes y disciplinas. Junto con el equipo del Estudio Mariscal, que fundó en 1989, ha realizado numerosos proyectos internacionales (H&M, America’s Cup, Camper, etc.), además de la exposición sobre su trabajo Mariscal Drawing Life en el Design Museum de Londres y dos publicaciones monográficas: Mariscal Drawing Life y Sketches. En 2010, dirigió junto a Fernando Trueba, Chico y Rita y publicó el cómic Chico & Rita. En 2011 publicó también el libro ilustrado Los Garriris. Chico & Rita fue traducido al inglés en 2011.

Vanesa Zafra: —Javier, me interesa mucho el proceso creativo de los diseñadores ilustradores. ¿Cómo es el tuyo?, ¿por dónde empiezas?

Javier Mariscal: —En todos los procesos de diseño, lo primero es entender muy bien el problema que tienes que resolver. De alguna manera, yo entiendo mi estudio como una tienda que abrimos por la mañana y llega gente diciendo «tengo un problema de comunicación». Por ejemplo: «quiero hacer un disco donde salga Pedrito Hernández, que es un cantante rumbero cubano que vive en Nueva York. Le gusta mucho toda la música de Camarón de la Isla…» Bueno, pues a partir de toda la información que vas recibiendo, te planteas cómo ordenarla. Si estamos hablando de un muchacho que es cubano, que canta rumba y canciones de Camarón de la Isla, eso, de entrada, tiene ya un color.

Luego estan los límites. En este caso, no puedes decir «mira, te voy a hacer un disco así de grande». Porque entonces, en las librerías y en las tiendas, ¿dónde lo van a poner? Hay unos formatos establecidos. No te puedes inventar nada. El disco será redondo. Tienes también limitaciones de imprenta y de presupuesto. Quizas no puedas hacer un desplegable porque vale mucho dinero.

¿Cuáles son las herramientas? Tipografía, color, ilustración, fotografía… Y a partir de ahí, lo que haces, como digo, es ordenar esta información y ponerla de una manera que produzca una visión rápida y, sí puede ser, que toque el corazón. Porque, ¿por dónde nos comunicamos? Nos comunicamos por los sentimientos. El cerebro no es nada frío, es completamente sentimental.

Vanesa Zafra: —¿Es esa la filosofía de tu estudio? ¿La emoción, el humor, la diversión? ¿Cómo se estructura eso dentro de un equipo de mucha gente?

Javier Mariscal: —Pues no tengo ni idea. Son questiones que yo no me pregunto. Eso es algo más bien a posteriori, que es una palabra muy rara. No lo sé. Es una manera de plantear las cosas. Yo toda mi vida, desde que soy pequeño, cojo una piedra y digo “mira un avión”. Y entonces mis hijos, o todo el mundo dicen: “ah sí mira”. “Cuidado cuidado”. “Pues mira yo aquí tengo otro”. “¡Que van a chocar!” Y es una manera de entenderse y de comunicarse bestial que aprendemos de muy pequeños. Yo he visto a niños ingleses y catalanes jugar y no hablaban ningún idioma, pero se entendían en seguida. Con “shun chin chin pan chu pan chi pa cha”. Es el primer lenguaje realmente potente que aprendemos de pequeños. Pero hay mucha gente que al cumplir 12 o 15 años lo corta: “No no no. Esto ya no es un avión, esto es una piedra. Fuera”.

Yo, como diseñador, y yo creo que la gran mayoría de diseñadores, nunca he dejado de trabajar con ese sistema de pensamiento que es jugar. Ahí es donde de repente puedes pensar que hay cierto humor. Bueno, es jugar y jugar. Ahora empiezan a no insultarme, pero durante mucho tiempo me han insultado mucho. Por jugar.

Vanesa Zafra: —Todos nacemos creativos y vamos perdiendo esa cualidad cuando vamos aprendiendo cosas para ser adultos. ¿Se puede invertir el proceso?

Javier Mariscal: —Ser creativo es como respirar. Todo el mundo es creativo y desde que nacemos somos creativos. Es algo que tenemos porque si no te mueres. Se ve en seguida. Tú coges unos zapatos como estos que tienen tantos cordones y eres muy creativa y te haces un sistema para sacártelos y ponértelos de la manera más fácil. Y ahí está la creatividad. No sé porque se dice eso de “vosotros los creativos”. Y bueno ¿usted qué es? ¿Usted se piensa que no es creativo?.

Vanesa Zafra: —¿Escuchas música cuando trabajas?

Javier Mariscal: —Hay veces que no, hay veces que sí. Ha habido temporadas que era como un vicio. Era imposible trabajar sin música.

Vanesa Zafra: —Recomiéndame un disco.

Javier Mariscal: —Yo te recomendaría “Lágrimas negras”, uno de los mejores discos que se han podido producir en los últimos veinte siglos. Porque en la época de los romanos habia discos muy buenos, lo que pasa es que se han perdido.

Vanesa Zafra: —Algo que te haya sorprendido, algo creativo, un trabajo o una tendencia, quizas una película reciente.

Javier Mariscal: —Una película… Up, por ejemplo, maravillosa. Sobre todo el primer trozo. Pero claro, es evidente. Todo el mundo que la ha visto te dice “oye qué bonito y que fino es como empieza “Up”. Yo qué sé. Hace poco vi un corto, una cosita que hizo un amigo mío, que se llama Miguel Gallardo. Maravilloso. Hay miles y miles de cosas. Gracias a Dios, continuamente estas viendo trabajos, cosas de otra gente, que están muy bien. Que te quedas fascinado. Y es lo que necesitas para alimentarte Si no ¿de qué te alimentas?

Vanesa Zafra: —Y con Internet ahora, que puedes estar mirándolo todos los días…

Javier Mariscal: —Bueno, yo no pierdo tanto tiempo con Internet mirando todos los días ¿sabes? Me aburre cantidad.

Vanesa Zafra: —¿Y las redes sociales?

Javier Mariscal: —En las redes sociales he estado una temporada, de repente. Pero ahora no sé porqué ya llevo tiempo que no. No estoy en el Facebook. Y mira que yo era de publicar un dibujo cada día.

Vanesa Zafra: —Sí pero, ser esclavo de eso…

Javier Mariscal: —¿Esclavo? No, no, uno no es esclavo. Se hace por gusto, o no se hace.

Enlaces Recomendados

  • [Vídeo] Entrevista realizada a Javier Mariscal en el Instituto Cervantes de Dublín por Vanesa Zafra.

< Listado de entrevistas

Entrevista con Fernando Trueba

El 4 de November de 2012 en Library, Literature por | Sin comentarios

Fernando_Trueba

Entrevista con Fernando Trueba realizada el 4 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Palabras e imágenes: cine y literatura” junto a Mark O’Halloran y Javier Mariscal dentro del Festival Isla de Literatura 2012.

Fernando Trueba (Madrid, España, 1955) es guionista, editor y director de cine. Entre 1974 y 1979 trabajó como crítico de cine para El País y en 1980 fundó la revista mensual de cine Casablanca, la cual dirigió y editó durante los primeros dos años. En 1992, su película Belle Époque, obtuvo 9 premios Goya y, en 1993, obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. En 1997 publica su libro Diccionario del cine y es editor del Diccionario del Jazz Latino (1998). En 2010 dirigió, junto al diseñador Javier Mariscal, la película de animación Chico y Rita, que recibió el Goya a la mejor película de animación y que fue seleccionada para el Oscar como Mejor Película de animación. Su última pelicula estrenada hasta el momento es El artista y la modelo (2012).

Alfonso Fernández Cid: —Fernando, tengo grabado en la memoria el momento en que recibiste el Óscar por la película “Belle Époque”. Dijiste que no creías en Dios pero sí en Billy Wilder. ¿Todavía mantienes esa fe?

Fernando Trueba: —¿En Billy Wilder? ¿cómo no? ¿Por qué razón la iba a perder? Hay muchos directores a los que yo admiro y de los que intento aprender, y él es uno de ellos. Para mí han sido importantísimos en mi formación y en mi vida directores como Renoir, Truffaut, Bresson, Lubitsch, Preston Sturges y otros directores. Pero Billy Wilder forma parte de ese grupo de los que me han hecho a mí, para bien o para mal.

Yo siempre he pensado que Billy Wilder es el mejor guionista que ha existido nunca. Igual que pienso que es una tontería afirmar que alguien es el mejor director, porque un día puedes pensar que el Renoir, otro día que es Lubitch, otro que es John Ford y todos los días tienes razón. Ahora bien: yo desafío a cualquier persona a que me demuestre con los hechos que hay un guionista mejor que Billy Wilder. Que traiga los guiones, con los diálogos, cómo están escritos, construidos, y yo estoy dispuesto a tomarme el tiempo que sea, a analizarlo y discutirlo, porque estoy seguro de que no existe ese guionista por encima de Billy Wilder. Nunca existió.

Más que fe es una convicción. La fe es creer en algo sin verlo. Yo creo después de ver y leer, de sentir esa especie de revelación que uno siente cuando ve las obras maestras de Billy Wilder. Las sigues viendo y van pasando los años y las vuelves a ver. Te las sabes de memoria y piensas que ya no te va a pasar nada volviendo a ver Sunset Boulevard o El Apartamento o Double Indemnity o Some Like It Hot. Pero te vuelve a pasar. Vuelves a sentir esa admiración infinita ante la obra buena bien hecha, inteligente.

Alfonso Fernández Cid: —¿Cómo se llega a un proyecto cinematográfico como el de Chico y Rita, en el que logras implicar a Bebo Valdés y a Mariscal? 

Fernando Trueba: —Se llega por amistad. La amistad es uno de los móviles más grandes en mi vida, que está en el origen de muchas cosas que he hecho. En este caso, ha sido mi amistad con Mariscal. Todo empezó con Calle 54. Él me hizo el arte y todas esas cosas. Luego yo empecé a hacer discos y siempre le he pedido a él que me hiciera los diseños. Porque adoro lo que hace y porque nos entendemos muy bien. Me río mucho con él también.

Un día él me comenta «Yo me moriré sin haber hecho una cosa que me hubiera encantado: hacer una película de animación larga». Y le digo «seguro que habrás tenido mil propuestas ¿no? ¿Por qué no lo has hecho?» Y dice «ya, pero es que una película no son horas, son meses, años dibujando con tu manita y doblado encima de una mesa, y siempre que me lo han ofrecido era para una historia que no me gustaba. Yo no me voy a dejar la vida, los ojos y los brazos en dibujar una historia que no me gusta».

Claro, para mí la animación es un mundo totalmente ajeno, que nunca me había planteado. Entonces me dijo «por ejemplo, tú no te tomas en serio la animación y esas cosas. Tú nunca dedicarías el tiempo necesario para escribir un guión de una película de animación». Me pilló por sorpresa. Total, que con estas conversaciones empezó el proyecto. Un día, estando en su estudio, vi unos dibujos de él de la Habana vieja. Me entró una especie de ataque entusiasmo al verlos: «¡qué bonito! ¡Esto es lo que hay qué hacer! ¡Esta es la película que hay qué hacer! Una película en la Habana tuya, en la Habana Mariscal. ¡Eso sería prescioso!» Y así empezó. Y el me dijo: «Sí, pero tiene que tener música». «Hombre, si es una historia en la Habana y con cubanos, será dificil que no tenga música». «Sí, pero con mucha música», insistió. Entonces le dije, «porqué no hacemos una historia de músicos». «eso, un saxofonista y una cantante que se enamoran». Yo le dije que esa era la peor película de Scorcese, New York New York, odio esa película «Por qué no un pianista y asi, cada vez que toque el piano, metemos a Bebo Valdés». Así sale una película, poco a poco, como todo en la vida, a partir de una frase, de una imagen, de una conversación. Luego hay que ponerse a escribir y a dibujar durante años.

Alfonso Fernández Cid: —El recorrido fue largo.

Fernando Trueba: —Sí, primero se hace el guión y se hacen muchas versiones. Luego, para convencer a la gente para que creyera en el proyecto y levantar el dinero que se necesita para hacer algo tan caro, había que mostrar el estilo que iba a tener la película. Entonces Xavi se puso a dibujar personajes, fondos, incluso produjimos unos planos de la película como muestra. Nos llevó varios años encontrar el dinero y gente para coproducir. Una vez que lo encuentras, habia que empezar los storyboards, los personajes y cientos de animadores dibujando durante dos años. En realidad, el proceso ocupó siete años. Lo que ocurre es que yo, entretanto, escribí el guión de otra película, produje otras películas, rodé en Chile El baile de la victoria. Si no, me hubiera muerto. Sobre todo porque hay partes de la película en las que yo ya no podía hacer nada más que esperar: ya había grabado el sonido, la música, diseñado el movimiento de la cámara. Solo tenía que esperar a que me llegaran los dibujos y comprobar que todo estaba bien.

Es muy raro lo de la animación. Para mí fue enfrentarme a un mundo totalmente nuevo y diferente. Debo decir que disfruté como como un niño. Salvo las esperas y lo largo que es y la paciencia que hay que tener. Cada vez que me llegaba un dibujo de Xavi, cada vez me llegaba un plano, era una alegría, era un subidón tremendo. De hecho estamos pensando en dos proyectos más. Chico y Rita nos ha abierto muchas puertas. Tenemos coproductores interesados en varios países en lo próximo que hagamos. Hay una historia muy de Xavi, basada en los personajes de los Garriris, de los primeros cómics de él, en cuyo guión está trabajando con un guionista. Y por mi parte, yo estoy escribiendo otra. Queremos hacerlas juntos. Pero una es un proyecto más de Xavi, más de su mundo y de sus cosas, y el otro es más un proyecto de una historia que yo quiero contar.

Alfonso Fernández Cid: —Los grandes aficionados al jazz siempre tienen una historia de amor con esta música. ¿Cuál es la tuya?

Fernando Trueba: —Yo he pasado por muchas épocas, porque descubrí el jazz siendo un adolescente a través de mi hermano mayor. Y me enganchó mucho. Me acuerdo en aquella primera época, de los 14, 15, 17 años, que me gustaba mucho Keith Jarret, Dei Brubek, McCoy Tyner. Luego hay una epoca en mi vida en la que me alejé del jazz, en la universidad.

Era la época del free jazz, que era demasiado free para mí. Me reventaba la cabeza. Era una especie de música para músicos, demasiado experimental. Hay un momento siempre, en todas las artes, cuando se han agotado todos los ismos, en que se entra en una especie de delirium tremens: «vamos a escribir sin comas», «ya no vamos a pintar, colocamos 27 teléfonos en el suelo y lo llamamos instalación»… En ese momento, yo me separo. El arte, en el momento en que se corta la comunicación, deja de interesarme. Yo necesito entender las cosas, que me emocionen. Por eso rompí con el Jazz durante unos años, pero volví a él por el jazz latino. Vuelvo porque descubro en el jazz latino una especie de energía que me hace volver.

El jazz es la música más aventurada que existe. Porque hay que tener un gran conocimiento musical, una técnica impresionante, y luego hay que tener el valor de improvisar, de que crear, de dejarte llevar, de hacer que las cosas ocurran. Eso es muy bonito. Yo creo que el escritor también hace eso. Hay un momento en el proceso de escritura en que la mano corre por la página, y una frase lleva a otra. Eso, en música, solo lo hace el músico de jazz. El músico de jazz se tira por la ventana sin red, y a veces vuela.

Alfonso Fernández Cid: —Ejerciste como crítico cinematográfico.

Fernando Trueba: —Sí, cuando era muy joven, entre los 20 y los 24 años, que dirigí mi primera película. Pero yo ya soñaba con hacer cine. Hacer crítica era una oportunidad de ver cine y que además te pagaran. Alguna vez me han propuesto publicar esas críticas y siempre me he negado. Eran sinceras y apasionadas, pero creo que yo era muy joven y no tienen el nivel para eso. Me gusta mucho leer las críticas de Truffaut y tengo en casa los libros de Mani Farber, de Andreu Sarris, hasta de escritores  que ejercieron la crítica como Graham Green, Alberto Moravia o Flayano.

Alfonso Fernández Cid: —¿Cuál es la importancia que tienen los críticos, hasta qué punto pueden llegar a influir?

Fernando Trueba: —Yo creo que estamos en una época muy mala para la crítica, porque la crítica en el sentido creativo de cine, prácticamente, ha desaparecido. Ahora no hay un crítico al que yo siga. Me puede intersar Hoberman o Rosenbaum en Estados Unidos, pero ni siquiera al cien por cien. Me parece que Rosenbaum, en Chicago, es uno de los tíos que está haciendo un trabajo bueno, y tiene más mérito porque lo está haciendo en Estados Unidos, que es un país que vive ensimismado.. En Estados Unidos no miran al mundo, sólo ven cine americano, salvo cuatro gatos en Nueva York y en San Francisco. Rosenbaum lleva adelante una cruzada, hablándole a la gente sobre el cine iraní, cine argentino, el cine taiwanés… Ése es el único crítico que yo leo un poco con interés.

Creo que ahora la crítica es muy superficial. Es crítica de periódico, hecha deprisa y corriendo. Además, los artículos son muy pequeños, sin ningún nivel. No se puede despachar una película en dos líneas.

Para mí la crítica es un acto de amor. Es contagiar tu entusiasmo a los demás. Enseñar a ver algo, o enseñar a leer algo, abrir una ventana para entrar en una obra. A mí eso me ocurría cuando era joven y leía a Truffaut. Lo leía y, de repente, hacía nacer en  mí el deseo de ver una película. Eso es maravilloso: cuando te iluminan, cuando te dan pistas, cuando te descubren cosas que te van a hacer feliz, que te van a hacer mejor. Y eso es lo que yo no veo a los críticos de hoy en día.

Creo que la condición básica del crítico es la humildad de reconocer que lo importante es la obra, que el crítico es un intermediario entre la obra y el público. El buen crítico nunca está por encima de lo que habla. Y para una crítica se necesita espacio para contar, desarrollar ideas y relacionarlas.

Enlaces recomendados

  • [Vídeo] Entrevista realizada a Fernando Trueba en el Instituto Cervantes de Dublín por Alfonso Fernández Cid.

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Interview with Javier Mariscal

Javier Mariscal: “The brain is nothing cold, inert, it is completely sentimental.”

Javier Mariscal

Interview with Javier Mariscal held on the 4th of November 2012, in Damaso Alonso Library, Instituto Cervantes Dublin with the purpose of participating in the ISLA Festival roundtable discussion “Words and Images: Cinema and Literature” by Mark O’Halloran and David Trueba.

Javier Mariscal ( Valencia, 1950) is primarily a creator of images who develops his work through many distinct media and disciplines. Along with his team Estudio Mariscal, founded in 1989, he has worked on numerous international projects (for H&M, The America’s Cup, Camper, among others) as well as a major exhibition of his work at the Design Museum in London “Mariscal Drawing Life”. He has produced two monographs: Mariscal Drawing Life and Sketches. In 2010, along with Fernando Trueba, he directed Chico and Rita, and published the graphic novel of the same name. In 2011 he also published the illustrated novel The Garriris. Chico & Rita was translated into English in 2011.

Vanesa Zafra: Javier, I am very interested in the creative process of graphic designers. How is it for you? Where do you begin the process?

Javier Mariscal: In all design processes, the first thing is to clearly understand the problem you have to solve. In any case, I see my studio as a store that we open in the morning and to which people come saying “I have a communication problem.” For example: “I ​​want to make a record on which Pedrito Hernández will feature, a Cuban rumba singer who lives in New York. He loves all the music of Camarón de la Isla…” Well, from all the information you receive, you ask yourself how you order it. If we’re talking about a guy who is Cuban, sings rumba and the songs of Camarón de la Isla, well, this already has a colour.

Then there are the limits. In this case, you can not say “look, I’m going to make a record that is this big” [gestures widely with his hands]. Because then, in record stores, where they will put it? There are established formats. One can not re-invent anything. The disc will be round. You also have printing limitations and financial restrictions. Perhaps you can not do an inlay card that costs a lot of money.

What are the tools? Typography, colour, illustration, photography…and from here, what you do, as I say, is to process this information and put it in a way that produces a snapshot and if possible, one which touches the heart. Because how do we communicate? We communicate by feelings. The brain is nothing cold, inert, it is completely sentimental.

Vanesa Zafra: Is this the philosophy of your studio? Emotion, humour, fun? How it is structured within a team of many people?

Javier Mariscal: Well, I have no idea. These are questions that I don’t ask myself. This is something more a posteriori, which is itself a very strange word. I do not know. It is a way of establishing things. I will, all my life since I was small, take a stone and say “Look! An airplane!” And then my children, or others will say, “Oh yeah, look! Careful, careful, because I have another one. You are going to crash!” It’s an animalistic way to understand and communicate with each other that we learn when we are very little. I have seen English and Catalan children play without speaking any language, but they understand each other immediately. With a “shun chin chin chu pan bread pa chi cha”. It is the first really potent language that we learn as children. But many kids around the ages of 12 or 15 begin to say: “No no no, this is not an airplane, this is a stone. end of story”.

As a designer, I, and I think the vast majority of other designers, have never stopped working with that system of thought which involves play. This is where one suddenly sees humour. But it is a case of play and more play. Nowadays I have stopped getting insulted, but for a long time people have insulted me. For playing.

Vanesa Zafra: – We are all born creative but we lose this quality when we learn things to become adults. Can we reverse the process?

Javier Mariscal: Being creative is like breathing. Everyone on earth is creative and we are all creative from birth. It is something we have because if not, one would die. It is immediately apparent. You take some shoes like yours that have long laces, so you are creative and you develop a system for removing them and putting them in the easiest way. And this is creativity. I do not understand why some say “you people are so creative”. Well, what about you? Do you think you’re not creative?

Vanesa Zafra: Do you listen to music while you work?

 Javier Mariscal: Sometimes, sometimes not. There have been seasons was like a vice. It was impossible to work without music.

Vanesa Zafra: Recommend an album to me.

 Javier Mariscal: I would recommend Lágrimas Negras (Black Tears), one of the best albums that has been produced in the last twenty centuries. Because at the time of the Romans there were some very good albums , the problem is they have been lost.

Vanesa Zafra: Something that surprised you, something creative, a work or a movement, perhaps a recent movie…

 Javier Mariscal: A movie … Up, for example, was wonderful. Especially the opening section. But of course, it is something obvious. Everyone who has seen it says ” Wow, isn’t the beginning of Up so beautiful, so elegant?” Who knows. Recently I saw a short, a little thing that a friend of mine, Miguel Gallardo, made. Wonderful. There are thousands and thousands of things. Thank God one continually sees these works, other people’s stuff, all this good work, and one remains fascinated. This is what you need to feed your imagination. If not, what else would inspire you?

Vanesa Zafra: And with the internet nowadays, you could be looking through it every day…

 Javier Mariscal: Well, I don’t waste much time looking at Internet every day you know? It bores me terribly.

Vanesa Zafra: And what about social networking?

 Javier Mariscal: For a while, I was on social networks, it happened suddenly. But now, I don’t know why I haven’t been. I’m not on Facebook. And look, I was posting a picture every day.

Vanesa Zafra: Yes but be a slave to that…

Javier Mariscal: Slave ? No, no, one doesn’t become a slave. It’s done for fun, or not at all.

Recommended Links

  • [Video] Interview with Javier Mariscal at the Instituto Cervantes in Dublin by Vanesa Zafra.

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Interview with Fernando Trueba

Fernando_Trueba

Interview with Fernando Trueba held on the 4th of November 2012 in the Damaso Alonso Library, Instituto Cervantes Dublín, on the occasion of his participation in the roundtable “Words and Images: Cinema and Literature” with Mark O’Halloran and Javier Mariscal for the ISLA Festival 2012.

Fernando Trueba (Madrid , Spain , 1955) is a writer, editor and film director . Between 1974 and 1979 he worked as a film critic for El País and in 1980 he founded the monthly film magazine Casablanca, which he edited and managed for the first two years. In 1992 his film Belle Epoque won 9 Goya Awards , and in 1993 it won the Academy Award for Best Foreign Language Film. In 1997 he published his book Dicionario del Cine (Dictionary of Cinema) and is editor of the Diccionario del Jazz Latino (Dictionary of Latin Jazz) (1998). In 2010 he directed , with designer Javier Mariscal, the animated film Chico y Rita, which received the Goya for best animated film which was selected for the Academy Awards in the category of Best Animated Film . His most recent film is El Artista y la Modelo (The Artist and the Model) (2012).

Alfonso Fernández Cid: Fernando, I have it engraved in my memory that when you received the Oscar for the film Belle Époque, you said you did not believe in God but in Billy Wilder. Do you still keep that faith?

 Fernando Trueba: In Billy Wilder? Of course! For what reason would I ever lose it? There are many directors that I admire and I try to learn from, and he’s one of them. For me, directors such as Renoir, Truffaut, Bresson, Lubitsch , Preston Sturges and many others have been crucial in my development and in my life. But Billy Wilder is part of that group which has become part of me, for better or for worse.

I ‘ve always thought that Billy Wilder is the best screenwriter that ever lived. Well, II think it’s silly to claim that someone is the best director ever, for one day you may think that it is Renoir, and another day it is Lubitsch, and another it’s John Ford, and every day you’re right . Nevertheless, I challenge anyone to show me the proof that there is a better scriptwriter than Billy Wilder. Bring me the scripts with all dialogues, how they are written, structured, and I’m willing to take whatever time necessary to analyze and discuss them, because I’m sure that there is no such scriptwriter better than Billy Wilder. Never!

More than faith, it is a conviction. Faith is believing in something without seeing it. I think beyond seeing and reading, there is a kind of revelation that is felt when you see the masterpieces of Billy Wilder. You keep watching them, and the years go by and you look at them again. You know them by heart and think that you will feel nothing new watching Sunset Boulevard or The Apartment or Double Indemnity or Some Like It Hot. But you see them again and that feeling of infinite admiration for these intelligent, well-made works returns.

Alfonso Fernández Cid: How do you arrive at such a cinematic project as Chico y Rita, in which you managed to involve Bebo Valdes and [Javier] Mariscal?

Fernando Trueba: It came out of friendship. Friendship is one of the biggest incentives in my life, something that is at the source of many things I’ve done. In this case, it has been my friendship with Mariscal. It all started with Calle 54. He produced the artwork for the documentary. Then I started making records and I continued to ask him to design them for me. Because I love what he does and because we understand each other very well. I laugh a lot with him too.

One day he tells me “I’ll die without having done something I would have really loved to do: to make an animated feature film.” And I said “Surely you’ve had a thousand proposals right? Why haven’t you done one yet?” And he said “Yes, but a movie like this is not a question of hours, but of months, years, drawing by hand, bent over a table, and whenever anybody offered me anything, it was for a story I did not like. I will not lose my life, my eyes and my arms to draw a story that I do not like.”

Of course, for me animation is a totally alien world, I had never considered it before. He said to me, “For example, you will not take animation and this kind of stuff seriously. You would never give the time to write a script for an animated film.” He caught me by surprise. In essence, these conversations began the project. One day, in his study, I saw drawings of old Havana. I was overcome with enthusiasm when I saw them, “How beautiful!” I said. “This is what you need to do! This is the movie that I must make! A film in your Havana, Mariscal’s Havana. That would be spectacular!” And so it began. He said: “Yes , but it must have music.” “Man, if its a story in Havana and the Cuban people, it will be difficult for it not to have music.” “Yes, but with lots of music,” he insisted. Then I said, “Why not do a story about musicians.” “Ok, a saxophonist and a singer who fall in love.” I said that was the worst Scorcese movie ever, New York New York, I hated that movie. “Why not a pianist so, and each time he plays the piano, we put in Bebo Valdés”. And so begins a movie, slowly, like everything in life, from a sentence , an image, a conversation. And then one needs to start writing and drawing for years.

Alfonso Fernández Cid: So the journey was a long one.

 Fernando Trueba: Yes, first a script is produced and many versions of it are made. Then, to convince people to believe in the project and raise the money needed to do something so expensive, it is necessary to demonstrate the style in which the film would be made. Xavi [Mariscal] then began to draw characters , backgrounds, even maps were created as a demonstration. It took several years to find the people and the money to co-produce the project. Once this is found, we had to to start with storyboards, the characters, the hundreds of animators, drawing for two years. Actually, the process took seven years. What happened was that I, in the meantime, I wrote the screenplay for one movie, produced another couple of them, and I shot in Chile for El baile de la victoria (The Victory Dance). Otherwise, I would have died. There were parts of the production during which I could do nothing but wait: we had already recorded the sound, the music, and planned the camera movement. I just had to wait for the drawings to arrive and check that all was well.

It is very strange, animation. For me, it was like facing a completely new and different world. I have to say I enjoyed it like a child. Except the wait, how long it takes, the patience that one needs. Every time a drawing arrived from Xavi, every time I received a map, it was a joy, a tremendous rush. In fact we are planning two further projects. Chico y Rita has opened many doors for us. We have co-producers in several countries interested in what we are doing next. There’s a story that is very Xavi-esque, based on the characters from Garriris, one of his first comics, and he is working on the script with a screenwriter. As for me , I’m writing another one. We want to make them together. But the first project is more for Xavi, more for his world and and affairs , and the other is a draft of a story I want to tell.

Alfonso Fernández Cid: The great jazz fans always have a love affair with the music. What is your relationship with it?

 Fernando Trueba: I have been through many different stages, because I discovered jazz as a teenager through my older brother. And it got the hook in me in a big way. I remember in those early days, when I was 14 , 15, 17, and I really liked Keith Jarrett, Dave Brubeck, McCoy Tyner. After this, there was a time in my life when I distanced myself from jazz, during my college years.

It was the era of free jazz, which was too free for me. It wore me out. It was a kind of music for musicians, too experimental. There is always a moment, in all the arts, when all the isms have been exhausted and a kind of delirium tremens is arrived at: “We will write without commas”, “let’s not paint , let’s put 27 phones on the floor and call it an installation” … At that point, I remove myself. Art, at the point in which communication is severed, no longer interests me. I need to understand things for them to excite me. So I left Jazz for a few years, but I returned to it through Latin jazz. I returned because I discovered a kind of energy in Latin jazz that made me come back.

Jazz is the most adventurous music that exists. Because one must have a wide musical knowledge, outstanding technical abilities, and then one must have the courage to improvise, to create, to let yourself be carried away, to let things happen themselves. That is very beautiful. I think authors also do this. There is a moment in the writing process where the hand moves by its own accord, and one sentence leads to another. This, in music, is only experienced by a jazz musician. A jazz musician will throw himself out the window without a safety net, and sometimes he will fly.

Alfonso Fernández Cid: You worked as a film critic.

Fernando Trueba: Yes, when I was very young, between the ages of 20 and 24, when I directed my first film. But I had already dreamt of making movies. Writing reviews was an opportunity to watch movies and get paid at the same time. Once, it was proposed for me to publish these reviews but I’ve always refused. They were sincere and passionate, but I think I was very young and did not have the capacity for it then. I do enjoy reading the reviews of Truffaut though, and in my house I have books by Manny Farber, Andrew Sarris, even writers who worked as critics such as Graham Greene, Alberto Moravia or Ennio Flaiano.

Alfonso Fernández Cid: What is the importance of critics – to what extent can they have an influence?

Fernando Trueba: I think that it is a very bad period for film criticism at the moment, because criticism, in the creative sense of cinema, has practically disappeared. Nowadays there is not one critic that I follow. Hoberman and Rosenbaum, from the US, interest me, but not entirely. I think Rosenbaum, in Chicago, is one person who is doing a good job, and has more merit still, because he is doing it in the United States, a country that is very self-absorbed…the United States does not look out at the world, but only at American cinema, with the exception of a select few in New York and San Francisco. Rosenbaum is mounting a crusade, telling people about Iranian cinema, Argentine cinema, Taiwanese cinema…he is the only critic I read with even a little interest.

I think that now, criticism has become very superficial. It is newspaper criticism, made hastily and in a hurry. In addition, the articles are very small, with little detail. You can not deal with a movie in a couple of lines.

For me, criticism is an act of love. Your enthusiasm should be contagious to others – to teach how to see something, to teach how to read something, to open a window onto an artistic work. This happened to me when I was young and read Truffaut. I read it and, suddenly, the desire to see a movie arose inside me. This is wonderful – when you become enlightened, when you are given clues, when you discover things that give you joy, when you feel your life is improved. And that is what I do not feel from critics nowadays.

I think the basic condition of the critic is to have the humility to recognize that what matters is the work, that he or she is an intermediary between the work and the public. A good critic is never above what he or she writes about. Criticism needs space for it to be developed, space for ideas to be explained and contextualised.

Recommended Links :

  • [Vídeo] Interview with  Fernando Trueba at he Instituto Cervantes in Dublin by Alfonso Fernández Cid.

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Entrevista con María Negroni

Maria_NegroniEntrevista con Maria Negroni realizada el 3 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Conflictos: ficción, humor y sociedad” junto a Lorenzo Silva, Bernardo Toro y Niamh O’Connor dentro del Festival Isla de Literatura 2012.

María Negroni (Rosario, Argentina, 1951) es poeta, ensayista y novelista. Como poeta, ha publicado, entre otros libros: Islandia (premio del PEN American Center en Nueva York al mejor libro de poesía en traducción del año 2001), El viaje de la noche, Arte y Fuga, La Boca del Infierno y Cantar la nada. También ha publicado varios libros de ensayos y dos novelas. Ha traducido, entre otros, a Emily Dickinson, Louise Labé, Valentine Penrose, Georges Bataille, H.D., Charles Simic y Bernard Noël, y la antología de mujeres poetas norteamericanas La pasión del exilio (2007). Su libro Galería Fantástica recibió el Premio Internacional de Ensayo de Siglo XXI (México).

Alfonso Fernández Cid: —María, en tu literatura se repite en varias ocasiones la palabra “isla” que además es la misma palabra que da nombre a nuestro festival literario. ¿Qué te sugiere esta palabra?

María Negroni: —La palabra “isla” es casi como un sinónimo de la poesía. Porque la isla en general, al menos imaginariamente, sugiere un territorio rodeado por agua, un territorio a-isla-do. Sugiere un territorio virgen, lleno de posibilidades, vacío. Una isla es también como un cuerpo. Podríamos decir que las personas somos islas rodeadas de muerte, en realidad. En ese espacio aislado, es posible crear mundos. La isla es como una miniatura de un gran continente, como lo es también el poema, que es pequeño. Es como un universo pequeño, pero abierto a infinitas posibilidades.

Uno de mis primeros libros se llama “Islandia”, que es el territorio de la isla, del mimo modo que uno dice Disneylandia, el país de Disney. Islandia es el país de la isla. Lo escribí hace mucho tiempo y fue, digamos, un viaje y también una especie de tributo a Borges, que amaba la literatura islandesa. Pero claro, en mi caso, hice una especie de mezcla porque uní ese tributo a las hadas islandesas con el viaje de una mujer contemporánea a otra isla, que en este caso era Manhattan.

Alfonso Fernández Cid: —Relacionado con ello, has mencionado el principio de lo femenino en la poesía y la literatura fantástica. ¿Cuál es su verdadera dimensión e importancia? 

María Negroni: —Esto daría para una charla muy larga, pero podríamos sintetizarlo diciendo que en la literatura fantástica como en la literatura gótica (de la cual lo fantástico es una deriva) y en la poesía, hay un principio de insubordinación frente al pensamiento racional, luminoso, solar, de la razón y el orden. A mí me parece que en esos géneros, igual que en la poesía, hay como una especie de surgimiento desde abajo, desde un principio que viene como a erosionar o a corroer: el principio de la luz. Y eso podríamos sintetizarlo diciendo que es el deseo. El deseo, como principio insubordinado, digamos, es, para mí, femenino. Si te fijas en las grandes obras de la literatura fantástica o gótica, siempre lo que está abajo, lo que está en las criptas, en los subsuelos, siempre tiene que ver con el principio de lo femenino, con la noche, con el cuerpo, con el deseo, básicamente. Con la poesía sucede lo mismo. Por eso la poesía es tan importante, porque ahí es donde la palabra cobra, por asi decirlo, su mayor carga antiautoritaria.

Alfonso Fernández Cid: —¿Lo gótico sigue todavía presente en la actualidad de la literatura latinoamericana? 

María Negroni: —Sí. No de la misma forma que en el siglo XVIII en inglés, pero sí tiene una presencia, dado que el deseo y lo nocturno, y lo que se escapa al mundo de la razón no va a dejar de existir jamás. Eso se va como mudando y va tomando nuevos rostros y nuevas expresiones. El fantástico latinoamericano del siglo XX es una deriva directa del gótico inglés. Digo “directa”. En mi libro “La galería fantástica” trato de probar esta premisa. El gótico está presente en el cine negro norteamericano de mitad del siglo XX. No olvides que los directores norteamericanos que hicieron cine negro son los expresionistas alemanes que venían huyendo del nazismo y que se reinventaron en Hollywood. El gótico está muy presente, con otros rostros y otros nombres. Pero sigue vigente.

Alfonso Fernández Cid: —Cuando escribes ¿lo haces desde la experiencia o desde lo desconocido?

María Negroni: —Siempre he pensado que la poesía es una especie de epistemología del no saber. Es decir, que uno para escribir tiene que ir a lo que no sabe. Porque como dice George Steiner, la belleza tiene que ver con la ruptura, la ruptura de lo sabido, de lo convencional. Si uno va a repetir algo que sabe, no se produce ningún efecto estético. El efecto estético se produce con las preguntas sin sus respuestas. Por eso la escritura viene del lugar de lo que se desconoce y, en todo caso, el trabajo del poeta o la poeta es ahondar en ese desconocimiento, porque siempre se puede ir más abajo. Siempre se puede, como diría Beckett, fracasar mejor.

Alfonso Fernández Cid: —¿Cuál crees que es el paraíso de un poeta?, ¿cuál sería tu paraíso como poeta? 

María Negroni: —Lo primero que me viene a la cabeza es decirte que el paraíso sería una biblioteca. Porque en realidad los libros, en mi opinión, son como conversaciones con otros libros escritos por otros autores. Son como conversaciones con otras almas. Por eso una biblioteca sería el lugar paradisíaco por excelencia. En lo personal, creo que la respuesta sería la misma. Escribir y leer es una misma cosa. Casi te diría que la carrera literaria del lector, es la carrera literaria más difícil. Saber leer. Entonces creo que sí. No sé si está mal decir esto, pero con los libros soy absolutamente feliz.

Alfonso Fernández Cid: —Llevas ya unos cuantos años residiendo en Estados Unidos, concretamente en Nueva York. ¿Hay alguna marca de esta ciudad en alguna de tus obras?

María Negroni: —Yo creo que me ha influido mucho. Llegué a Nueva York en el año 85. Tengo dos etapas ahí. Con una etapa en Buenos Aires en el medio. Y sí, Nueva York me dio vuelta a la cabeza. Es una ciudad que me pasé diez años descubriendo, explorando. Estaba absolutamente fascinada por la ciudad durante la primera década, mientras era estudiante. Era otra Nueva York. También yo era otra persona. Hoy por hoy, la ciudad me resulta un poco menos interesante que lo que me resultaba en los años ochenta. Es una ciudad que se ha, como dicen en inglés, “gentrified”,”gentrificado”, no sé como se dice en español. Es una ciudad mas pulcra, más limpia, más rica. Me gustaba más antes, cuando era más sucia, más abismal.

Alfonso Fernández Cid: —También influyó quizás que antes conservaba el encanto de resultar una ciudad inabarcable.

María Negroni: —Puede ser. Pero también se ha transformado. Hoy es una ciudad un poco más homogénea, muy rica. Es como un shopping mall, un gran almacén. Incluso los barrios, donde los artistas se van moviendo, ahora se han ido a Brooklyn. Ahora Brooklyn es el nuevo Manhattan. Entonces me resulta menos interesante, pero de todas maneras es una ciudad que me ha dado muchísimo y volvería a hacer la misma experiencia. Y además, por todo el tema que se está hablando en este festival: el desfasaje, el salirse del lugar, el correrse de sitio, ha sido fundamental para mí porque me ha permitido tomar una actitud como desmarcada frente a mi propio medio, que es el medio argentino. Me ha dado mucha libertad. En Argentina, creo que soy una escritora medio inclasificable, que me muevo siempre como corriéndome de los géneros. Nueva York me legitimó eso.

Alfonso Fernández Cid: —Te dio una cierta libertad. 

María Negroni: —Total. No sé si la hubiera tenido de haberme quedado en Buenos Aires.

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  • [Vídeo] Entrevista realizada a María Negroni en el Instituto Cervantes de Dublín por Alfonso Fernández Cid.

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Entrevista con Rafael Gumucio

Rafael Gumucio: Vivir con culpa es horrible y vivir sin culpa es peor

Rafael_Gumucio

Entrevista con Rafael Gumucio realizada el 3 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Escritores sin escrúpulos: Intimidad, violencia y humor en la literatura” junto a Ita Daly, Christopher Domínguez Michael y Catherine Dunne dentro del Festival Isla de Literatura 2012.

Rafael Gumucio (Santiago, Chile, 1970) ha trabajado como periodista en numerosos diarios nacionales chilenos, españoles y en el New York Times. En 1995 publicó el libro de relatos Invierno en la Torre y la novela Memorias prematuras. Posteriormente salieron a la luz Comedia nupcialLos platos rotos yPáginas coloniales. Su última obra es La Deuda (2009). Actualmente es Director del Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales y co-conductor del programa Desde Zero en Radio Zero.

Carmen Sanjulián: —Rafael, eres escritor y humorista, pero escribes cosas muy serias Hay novelas como La deuda, por ejemplo, en la que haces una denuncia de un Chile actual en el que pasan muchas cosas.

Rafael Gumucio: —Yo generalmente escribo cosas serias, no intento ser cómico. En la vida real, parece que soy bastante más cómico porque soy torpe y me resultan las cosas distintas a como yo quiero hacerlas. Sí creo que lo que escribo tiene cierto humor, en el sentido de que tiene una visión un poco más amplia de la realidad. No hay ninguna idealización, los personajes están mostrados en su pequeñez, su ridiculez y en su belleza también. Está todo junto. Para mí la palabra humor significa eso. Significa ser capaz de ver la realidad en todos sus amplios matices No considero que el humorista sea alguien que haga chistes o que sea alguien divertido.

Carmen Sanjulián: —Además en La deuda hablas de la culpa. Hace poco Javier Marías hablaba de que se ha perdido el sentimiento de culpa. Antes todo hacía que nos sintiéramos culpables y ahora todo vale. ¿Por qué crees que hemos pasado de un extremo a otro? 

Rafael Gumucio: —Yo creo que es un cambio de sociedad. Es un cambio que tiene que ver con una cierta economía. Chile es un ejemplo paradigmático de ello porque Chile vivió una revolución neoliberal de una gran importancia. Hicimos reformas neoliberales antes y más profundas que otros. Esto en un país católico, culposo, con un pasado político cristiano y socialista y comunista lleno de culpabilidad, crea en las personas evidentemente una especie de choque imposible de absorber entre lo que aprendieron de pequeños, lo que aprendieron de su familia, y lo que la sociedad les está pidiendo.

La novela se llama La deuda porque uno de los principios básicos de la economía neoliberal es que uno tiene que deber. La deuda no es un problema, es una cualidad. El dinero no es el que tú tienes sino el que adeudas. Y esa deuda nunca se paga… Hasta que  nos damos cuenta de que al final sí se paga, como ha pasado en España y en todas partes del mundo. Pero la idea que se nos vendió durante veinte o treinta años es «Mira, tú no puedes vivir con el dinero que tienes debajo del colchón, no puedes vivir con tus ahorros, tienes que endeudarte y luego la deuda te hace parte de la sociedad». La deuda se transforma en una especie de ciudadanía, de identidad. El banco pide que tú tengas deuda, hasta que ya no pudiste pagar. Pero al principio el banco le dijo a la gente «Endéudense. Paguen esto a veinte, a treinta años». Y claro, en la vieja cultura, la cultura del ahorro, de solo pagar lo que tengo cuando lo tengo, es la vieja cultura de la culpa, que también tiene que ver con eso, con qué responsabilidad tengo yo en lo que pasa a los demás. Esa cultura fue combatida y produjo un choque.

La transición chilena y lo que pasó en Chile me resultaba muy llamativo porque creo que eso se trasladó a la vida privada, íntima mía y de todos mis amigos, y quise transcribirlo. Yo no soy un sociólogo, no pretendo hacer novela sociológica, pero me interesaba justamente ese nuevo equilibrio entre una cultura que reivindica la culpa y el arrepentimiento, el escrúpulo, y otra cultura que piensa que el arrepentimiento y el escrúpulo es un bloqueo, es una forma de no progreso, de quedarse estancado en la nada, y cómo esas dos culturas chocan en la vida privada, íntima, de las personas, y construyen nuevos personajes monstruosos.

Yo mismo he tenido que romper con la culpa en la que fui educado, yo mismo he tenido que ser parte de esta sociedad liberal, y lo he hecho con alegría. La novela me hizo descubrir el valor de la culpa, que es un valor paradojal porque lo que yo digo es que la culpa es muy empequeñecedora, es muy triste, es muy bloqueante, pero es mejor que la no culpa. Es decir, la otra promesa, la vida sin culpa, es un desierto sin remisión. La verdad es que no prometo ningún paraíso. Vivir con culpa es horrible y vivir sin culpa es peor.

Carmen Sanjulián: Cuando se produce el golpe de estado en Chile, tú solamente tenías tres años y te vas con tu familia al exilio. Sin embargo, tu abuelo funda el partido democristiano en Chile, tu padre también se implica ayudando a muchos otros. Eso, aunque eras un niño, evidentemente te marcó, y de ahí quizás surge Platos rotos.

Rafael Gumucio: —Sí, la verdad es que la historia política de Chile era algo completamente íntimo en mi caso, del día a día, absolutamente cotidiano. Yo pasé los primeros años de mi vida en París, exiliado, y aquello era como vivir doblemente en Chile.

Vivíamos mentalmente en Chile y en la historia de Chile. Mi abuelo, mi bisabuelo y casi toda mi familia estuvo implicada en la historia de un país que es muy pequeño y muy familiar, y sucede un poco como pasa con Dublín: a veces, sociedades muy pequeñas y muy provinciales, sin demasiada importancia, se ven implicadas en la historia. En el caso de Dublín, en la historia literaria de una manera totalmente desproporcionada. El símbolo Chile, lo que Chile significa para el mundo, lo que significó para la historia, no tiene nada que ver con su tamaño, la cantidad de habitantes o la productividad del país. Somos un país de América Latina pequeño, sin embargo, hemos producido una cantidad de símbolos mundiales importantes.

Como yo tenía acceso a esta fuente, para mí era interesante contar nuestra historia. Paradojalmente, este libro nació cuando yo vivía en Madrid. Cuando uno vive fuera empieza a obsesionarse con el país propio. De hecho, decidí volver a Chile porque no quería ser tan chileno. Estaba transformándome en un ser folclórico.

Carmen Sanjulián: ¿Cómo fue tu vuelta a Chile? ¿Te sentiste exiliado al llegar?

Rafael Gumucio: —Fue una experiencia que todavía no puedo calibrar. Yo viví hasta los catorce años en París y llegué a Chile en plena dictadura, en plena crisis económica, en un momento de miseria y con mucha represión. Apenas llegamos, apareció una lista de gente que no podía estar en Chile, así que viví clandestino seis meses, aunque a los catorce años no había hecho aún nada. Todo me invitaba a arrancar y huir. Sin embargo, el hecho de sentirme «importante», tan importante como para estar clandestino, resultó un alivio en un joven con problemas de autoestima y que había sufrido toda la dislexia y toda la represión de la cultura francesa. Así que extrañamente, llegué a un lugar que era un purgatorio, si no un infierno, y me resultó un paraiso, me sentí cómodo inmediatamente.

Por otro lado, ser escritor en Chile en esa época era algo absolutamente imposible y sin ningún futuro, y a los catorce o quince años, las cosas imposibles son una gran ayuda porque te protegen de la realidad. Todo lo que me salía mal en la vida pasaba a un segundo plano porque yo estaba embarcado en un proyecto absolutamente solitario y que requería todo mi tiempo, espacio y mente.

Carmen Sanjulián: —¿Te han dado muchas veces gato por liebre?

Rafael Gumucio: —Sí, pero yo también lo he hecho a veces.

Carmen Sanjulián: —Gato por liebre es uno de los programas de humor que tenías, junto con Plan Z. ¿Cómo te embarcaste en esa historia?

Rafael Gumucio: —También por azar, porque como ser escritor en Chile era imposible, porque no había editoriales ni lectores, tuve que embarcarme en el periodismo y hacer un poco de todo. Yo veía mucha televisión y escribía una crítica de televisión en una revista. Alguna gente la leyó y le dio la idea de que yo podría hacer televisión.

Carmen Sanjulián: —Contra la belleza, un ensayo en el que criticas de alguna manera la sociedad en la que vivimos, que premia la belleza. ¿Qué hay de verdad en eso?

Rafael Gumucio: —Es contradictorio, porque los parámetros estéticos son muy importantes para mí. Juzgo a las personas por su belleza o por su fealdad y soy bastante superficial. Me hice una autocrítica. Nació una colección en la editorial Tumbona, una editorial mexicana, que era contra distintas cosas, y me dijeron contra qué quería escribir, y dije «bueno, contra la belleza». No tenía ninguna idea, pero al investigar, me di cuenta de que la idea de la belleza visible, o de la belleza perceptible, ha sido uno los problemas del arte.

El arte ha luchado en contra de la belleza, porque la belleza tiene una implicación política esencial que es lo que me interesaba denunciar. Creo que pasa un poco como con La deuda. La belleza es el símbolo más atractivo de la injusticia. La injusticia social o genética encuentra en la belleza un ejemplo vivo. Podríamos vivir en una sociedad totalmente igualitaria, podríamos todos ganar lo mismo, pero siempre habrá unos que serán más bellos que otros y, fatalmente, los bellos se casarán entre sí y tendrán hijos más bellos aún, y luego se creará una sociedad en la que los bellos gobiernen a los feos.

Cuando las sociedades son más desiguales, la belleza crece en ellas, y cuando las sociedades son más igualitarias, la belleza es perseguida. Por supuesto, es un juego de suma cero, porque ninguna de las dos puede ganar totalmente la batalla. Dios sabe que si yo viviera en una sociedad igualitaria en que la belleza fuera perseguida, no podría soportarlo. Soy más capitalista que socialista, pero entiendo perfectamente que hay un problema ahí y que la belleza no es inocente. Se nos dice: «si a usted le gusta la belleza y odia la fealdad, tiene que soportar las injusticias sociales porque son del mismo orden: hay gente más bella que otra, hay gente más fuerte que otra y hay gente más rica que otra. Así son las cosas y no van a cambiar». Ese es el discurso que hay detrás de la propaganda de la belleza que me resulta intragable.

Carmen Sanjulián: —Escribes Memorias prematuras con veintinueve años. ¿Cómo se te ocurre?

Rafael Gumucio: —De hecho fue una condena, porque después de eso ya no tengo nada más que decir… No, fue un reto también suicida, porque un amigo mío había leído una entrevista en la que yo contaba un poco mi infancia y adolescencia y me dijo: «Tienes que escribir sobre eso».

Yo estaba en un momento de alto desprestigio literario. Había escrito un libro que había sido destruido por la crítica, y esto me pareció una salida, no sé porqué. Me pareció que tenía una doble ventaja. Si el libro salía mal, mi muerte era permanente. Y si el libro salía bien, era un gesto de audacia. Y lo hice cuando todos mis amigos se burlaban, pensaban que era un gesto de arrogancia. Porque además, el libro lo escribí a los 29 años, pero la trama del libro termina cuando yo tengo 26, ni siquiera escribí hasta los 29. Y claro, lo pensé como una novela. Todos los datos son reales, todos los personajes son reales, pero la estructura en que está pensado es como una especie de novela en la que intento mostrar un aprendizaje y el choque de un joven con la idea que él mismo se ha hecho de si mismo y que su padre o su sociedad le ha hecho, que es la idea de ser un genio. Y cómo este joven tiene que descubrir que es normal. Lo que siempre es una decepción muy grande.

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Interview with María Negroni

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Interview with Maria Negroni held on the 3rd of November 2012 in the Dámaso Alonso Library, Instituto Cervantes Dublin, on the occasion of her participation in the ISLA Festival round table discussion “Conflicts: Fiction, Humour and Society” along with Lorenzo Silva, Bernardo Toro and Niamh O’Connor.

María Negroni (Rosario, Argentina, 1951) is a poet, essayist and novelist. As a poet, she has published, among other books, Islandia (winner of the award for the best book of poetry in translation, 2001, from the PEN American Center in New York), El Viaje de la Noche (The Journey of the Night), Arte y Fuga (Art and Fugue), La Boca del Infierno (Hell’s Mouth) and Cantar Nada (Sing Nothing). She has also published two novels and several books of essays. She has translated works by Emily Dickinson, Louise Labé, Valentine Penrose, Georges Bataille, H.D., Charles Simic and Bernard Noël among others, as well as La Pasión del Exilio (The Passion of Exile), an anthology of female American poets (2007). Her book Galeria Fantástica (Fantastic Gallery) received the International Essay Award of the 21st century (Mexico).

Alfonso Fernández Cid: María, in your literature the word “island”  is repeated on several occasions, the same word that gives its name to this literary festival. What does this word suggest to you?

 María Negroni: The word “island” is almost a synonym for poetry. Because in general an island, at least in an imaginary sense, suggests a land surrounded by water, an isolated territory. It suggests a virgin terrain, empty, full of possibilities. An island is also like a human being. We could say that people in reality are islands surrounded by death. In this isolated space, it is possible to create new worlds. The island is like a miniature version of a great continent, just as a poem is. It is like a universe, tiny in size, but open to endless possibilities.

One of my first books is called Islandia (Iceland), which is the territory of the island, in the same way that one says Disneyland, Disney-country. Islandia is the country of the island. I wrote it a long time ago and it was, I would say, a journey but also a kind of tribute to Jorge Luis Borges, who loved Icelandic literature. Of course in my case I created a kind of cocktail because I united Icelandic fairy mythology with a story of a contemporary woman’s journey to another island, in this case Manhattan.

Alfonso Fernández Cid: In relation to this, you have mentioned the principle of the feminine in poetry and fantasy literature. What in your opinion is its true dimension and importance?

 María Negroni: This would make for a lengthy discussion, but we could distill it by saying that in fantasy literature and Gothic literature (of which the fantastic is a derivation), and in poetry, there is a principle of insubordination against clear, rational, illuminated thought, reason and order. It seems to me that in these genres, as well as in poetry, there as a kind of emergence from below that comes so as to erode or destroy. And that could be compounded by saying that this emergence is desire. Desire as a disruptive concept is, for me, feminine. If you look you in great works of Gothic or Fantasy literature, always that which is below, in the crypts, in basements, this always has to do with the principle of the feminine, with the night, with the body – desire, basically. The same thing happens with poetry. This is why poetry is so important, because it is here where words realise, so to speak, their greatest anti-authoritarian potential.

Alfonso Fernández Cid: Is the Gothic still present nowadays Latin American literature?

 Maria Negroni: Yes. Not in the same way as in 18th-century English literature, but it does have a presence, given that desire, all things nocturnal, that which escapes the world of reason, will never cease to exist. It is always shifting, always taking new faces and new expressions. Latin American fantasy literature of the 20th century is a direct derivation of the English gothic novel. Again I say – a direct derivation. In my book The fantastic Gallery I try to test this premise. The Gothic is present in American film noir of the first half of the 20th century. Do not forget that the American directors who made film noir were German Expressionists who arrived fleeing Nazism and who reinvented Hollywood. The Gothic is very present, with other faces and other names. But it remains in force.

Alfonso Fernández Cid: When you write do you do so from experience or from the unknown?

 María Negroni: I have always thought that poetry is a kind of epistemology of unknowing. That is, for one to write, one has to venture into the unknown. Because as George Steiner says, beauty is connected to the idea of rupture, the rupture of the known, the conventional. If one was to repeat something they know already, no aesthetic effect is produced. This aesthetic effect arises from questions that have no answers. For this reason, writing comes from the place that remains unknown and, in any event, the work of the poet is delve into that unknown, because you can always explore further. One can always, as Beckett says, fail better.

Alfonso Fernández Cid: What do you think is the paradise, for a poet? What would be your paradise as a poet?

 María Negroni: The first thing that comes into my head is to tell you that paradise would be a library. Because books, in my opinion, are in reality conversations with other books written by other authors. They are like conversations with other souls. So a library would be paradise par excellence. From a personal perspective, I think that the answer would be the same. To read and to write are the same thing. I would almost say that the job of the reader is the most difficult literary occupation – to learn to read. Then I think so, yes. I don’t know if it is wrong to say this, but with books I am absolutely happy.

Alfonso Fernández Cid: You have been, for some years now, residing in the United States, specifically in New York. Has the city left a mark upon any of your works?

 María Negroni: I think it has influenced me a lot. I came to New York in 1985. I have had two stages there, with a period in Buenos Aires in between. And yes, New York left me spinning. It is a city that I spent ten years discovering, exploring. I was absolutely fascinated by the city during the first decade, while I was a student. It was a very different New York; I was someone else also. These days the city is a little less interesting that how it appeared to me in the 1980s. It is a city that is has become, as they say in English, “gentrified”. It is a neater city, cleaner, richer. I prefered it before, when I was dirtier, more dingy

Alfonso Fernández Cid: Perhaps you were influenced by the fact that before, it maintained a charm of being an unfathomable city.

 María Negroni: This could be true. But now it has also become transformed. Today the city is a little more homogeneous, and very rich. It is like a shopping mall, a huge store. Even the neighbourhoods – where artists hang out, now they have all gone to Brooklyn. Brooklyn is now the new Manhattan. So i find it less interesting, but in any case it is a city that has given me a lot, and I would do it all again if I had the chance. And furthermore, for all the themes that are being discussed in this festival: the space in-between, dislocation, departure from a place, [New York] has been fundamental for me because it has allowed me to have a detached attitude towards my own environment, the Argentinean. It has given me a lot of freedom. In Argentina, I think that I am a sort of unclassifiable writer, that I move constantly, fleeing genres. New York legitimized me in this sense.

Alfonso Fernández Cid: It gave you a certain freedom.

 Maria Negroni: Completely. I don’t know if I would have had that freedom if I remained in Buenos Aires.

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  • [Vídeo] Interview with María Negroni at the Instituto Cervantes in Dublín by Alfonso Fernández Cid.

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Entrevista con Elia Barceló

Elia Barceló: La literatura es más grande que la vida

Elia_Barcelo

 

Entrevista con Elia Barceló realizada el 2 de noviembre de 2012 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Literatura fantástica y poesía: de Cortázar a Beckett, pasando por Borges”, junto a Harry Clifton y Bernardo Toro, dentro del Festival Isla de literatura 2012.

Elia Barceló (Alicante, España, 1957) ha publicado novelas policiacas, históricas, de ciencia ficción y de género fantástico para adultos, así como novelas para jóvenes y ensayos. En 2007 recibió el Premio Gabriel 2007, galardón reservado para las más importantes personalidades del género fantástico en España. Su obra ha sido traducida al francés, italiano, alemán, catalán, inglés, griego, húngaro, holandés, danés, noruego, sueco, croata, portugués, vasco, checo, ruso y esperanto. Sus novelas traducidas al inglés hasta la fecha son Corazón de tango (2007) (Heart of Tango, 2010) y El secreto del orfebre (2003) (The Goldsmith’s Secret, 2011). En 2013 se publicaron los dos primeros volúmenes de su trilogía Anima mundi.

Carmen Sanjulián: —Elia, los entendidos dicen que eres maestra de las palabras. Escribiste El almacén de las palabras terribles y yo creo que dejaste las palabras terribles en ese almacén y tú te quedaste con las palabras hermosas.

Elia Barceló: —Esa es una de mis ideas. Para mí, seguramente porque vivo en el extranjero, la lengua, mi lengua, es una cosa fundamental. Para mí las palabras son un auténtico tesoro. No es hablar por hablar, es algo que mimo y aprecio.

Carmen Sanjulián: —En tus novelas siempre intentas romper muchos estereotipos: sobre los roles sexuales, sobre la identidad… Serías una buena política. 

Elia Barceló: —Jamás, nunca. Yo quizás podría ser una buena amiga de un político, por ejemplo, para poderle decir las barbaridades que están haciendo. Pero yo misma no sería capaz. Yo soy partidaria de pequeños grupos que funcionen autónomamente. Si yo pensara que el anarquismo funciona en realidad, yo sería absolutamente anarquista.

Carmen Sanjulián: —La ciencia ficción, que cada vez tiene más seguidores, todavía se considera como la hermana pobre de la literatura. ¿A qué es debido? 

Elia Barceló: —A mil cosas. Supongo que muchísima gente habla mal de la ciencia ficción sin haber leído nunca ciencia ficción. Han visto un par de películas en la tele. Con un poco de mala suerte, han visto lo peor que la ciencia ficción tiene que ofrecer. Y entonces piensan que son memeces para descerebrados y cosas así.

He escrito 19 libros y solo tres de ellos son de ciencia ficción, pero creo que la ciencia ficción es de los pocos géneros literarios que ofrece temas nuevos. Todos los demás géneros tratan básicamente sobre lo mismo que trataba la literatura hace dos mil años. La ciencia ficción es la única que abre nuevos caminos. Y seguramente, para muchos lectores eso es algo que asusta. Porque hace falta trabajar más. Cuando entras en una novela de ciencia ficción, no la entiendes de golpe. Tienes que poner mucho de tu parte.

Carmen Sanjulián: —Hay una simbiosis entre el mundo de la ciencia y los escritores de ciencia ficción. 

Elia Barceló: —Sí, a mí me llamaba mucho la atención cuando yo era jovencita y leíamos cosas que ya trataba la ficción, por ejemplo temas como la clonación de niños. Este tipo de problemas que ahora ya son reales. En aquella época, daba la sensación de que eran locuras y tonterías que se inventaban unos cuantos. Y yo pienso que es importante que nos vayamos planteando cierto tipo de cosas que van a venir. La literatura hace entre otras cosas que uno vea el mundo de otra manera, con otros ojos. Y por eso la ciencia ficción es un gran desafío. Hay muchos géneros que también lo son.

Carmen Sanjulián: —¿Qué son, si no ciencia ficción, los recuerdos que tenemos? 

Elia Barceló: —Los seres humanos somos narradores, eso es básico. Todo ser humano necesita narrar. Y uno se narra a sí mismo su propia historia. Hay cosas en las que uno sabe que se está mintiendo a sí mismo, porque siente vergüenza, porque no le parece presentable. Otras veces, cuando ya has contado algo cuatro o cinco veces, ya no eres consciente de que estás mintiendo. Tienes clarísimo que fue así. Por eso escribí una novela que se llama Disfraces terribles, que trata justamente de eso, de alguien que trata de hacer una biografía de un gran autor argentino y tiene la idea de que preguntándole a la gente que lo conoció y leyendo sus textos podrá recrearlo. Pero se va dando cuenta de que el recuerdo es una creación.

Carmen Sanjulián: —Si los habitantes de Umbría vieran el panorama que tenemos hoy, no solamente en Europa sino especialmente en España, ¿qué dirían?, ¿cómo actuarían? 

Elia Barceló: —Los pobres habitantes de Umbría están habituados a todo, porque Umbría es una región autonómica española creada por cuatro escritores hace unos diez años en la que todo es posible. La gracia de Umbría es que allí todo es normal. Hay carreteras normales y aeropuertos y restaurantes, pero todos sus habitantes saben que allí pasan cosas raras y de eso no se habla. Se sabe, pero no se habla. Se mirarían y dirían que así son las cosas.

Carmen Sanjulián: —Hasta ahora has situado todas tus novelas en Umbría. ¿Estás escribiendo alguna otra situada en ese mundo de ficción? 

Elia Barceló: —No. En este momento no. Éramos cuatro autores y el único que continuó escribiendo, además de mí misma, fue César Mallorquí. Los otros lo dejaron, por eso todavía no tengo claro si de verdad vale la pena que continuemos montando ese mundo. Ahora, la novela que estoy escribiendo pasa en este planeta, pero en todas partes. Tengo veinticinco localizaciones o algo así.

Carmen Sanjulián: —Como la ciencia ficción es un género que no es bien conocido, algunos lo han aprovechado a veces para robar ideas. ¿A ti te ha pasado alguna vez con alguno de tus libros?

Elia Barceló: —Yo me figuro que es confluencia. Nunca pienso que me roban ideas. Creo que la literatura, en la base, es como una especie de cajón del tesoro de los piratas donde, cuando tú abres la tapa, hay tantas cosas bonitas y tienes la sensación de que no son de nadie en concreto, son de todos. Y empiezas a ponerte collares, pendientes, cosas y no te das cuenta de que a lo mejor pertenecía a otra persona. Yo no creo que nos roben ideas, no hace falta.

Carmen Sanjulián: —A ti te gusta visitar los lugares en los que se sitúan tus novelas y experimentar. ¡Alguna vez incluso has perseguido a alguien para ver lo que se siente! 

Elia Barceló: —Sí… Generalmente todo va muy bien, no pasa nada. Pero en el primer momento, cuando alguien te dice «¿por qué me mira usted tanto?» Entonces le dices: «mire, lo encuentro a usted muy interesante, porque estoy escribiendo una novela y tengo un personaje como usted». Entonces ya se ponen muy simpáticos y muy agradables.

Carmen Sanjulián: —Una de tus últimas experiencias ha sido el tango. Sitúas Corazón de tango en ese mundo fascinante de los años 20. Tu visita ahora a Buenos Aires, ¿ejerció en ti la misma fascinación? 

Elia Barceló: —Una de las gracias de la literatura en general es que es más grande que la vida. Cuando uno describe algo literariamente en una historia, le toca más, le llega más. Ves unas imágenes que son mucho más potentes que las que luego tiene cuando estás allí. De hecho, yo empecé a escribir Corazón de tango básicamente cuando dejé de bailar. El tango es un baile donde es el hombre quien manda, quien te lleva, quien decide, quien lo hace todo. Y mi marido dijo «mira chica, yo ya empiezo a cansarme mucho de esto del tango». Seguramente porque entendía las letras y me me decía «es que es insoportable estar cuatro o cinco horas oyendo cómo se queja alguien porque lo han abandonado». Como ya no bailábamos, empecé a escribir.

Carmen Sanjulián: —Lo que está clarísimo es que eres una mujer tremendamente curiosa, que experimenta y escarba en muchos campos. 

Elia Barceló: —Sí. Una cosa muy típica de mí es que cada novela que hago es otra cosa. Tanto mis editores como mi agente me dicen «podrías coger una línea y que tus lectores ya supieran lo que hay que esperar». He hecho novela histórica, criminal, fantástica, de terror, realista, de todo. Lo que estoy haciendo ahora no tiene todavía una etiqueta concreta. Es una especie de thriller. Es una trilogía, es grandísimo, van a ser mil trescientas páginas o así. Es un thriller actual, que sucede en este mundo, donde hay unos cuantos elementos fantásticos que cada vez son más fuertes y más potentes, y un final inesperado o sorprendente. Al menos eso espero. Y espero que os guste y que lo leáis, se llama Anima Mundi.

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